Es falso que el lago de Güija no tenga metales pesados como asegura Rubén Alemán

Un estudio de calidad del agua realizado por el Ministerio de Medio Ambiente, entre mayo de 2012 y febrero de 2021, revela que el lago de Güija tiene plomo, arsénico, níquel, mercurio, cianuros, cobre, cinc, aluminio y cadmio. Pero el presidente de ANDA dijo en televisión que el lago no tiene metales pesados. Mientras la empresa dueña de la mina Cerro Blanco, Bluestone Resources, se desliga de la contaminación del lago.


La reactivación de la mina Cerro Blanco, ubicada en Asunción Mita, un municipio fronterizo de Guatemala con El Salvador, ha elevado las alertas de movimientos ambientales de ambos países. Ésto debido a que en la extracción de oro y plata la empresa canadiense Bluestone Resources proyecta la descarga de entre 600 a 2,270 metros cúbicos de aguas residuales por hora en el río Ostúa. Las descargas tendrán metales pesados y metaloides como: arsénico, boro, cadmio, plomo, níquel, entre otros. El río Ostúa es parte de la cuenca alta del lago de Güija, que se une al río Lempa: la principal fuente de abastecimiento de El Salvador.

En ese contexto, Rubén Alemán, presidente de la Administración Nacional de Acueductos y Alcantarillados (ANDA), la institución encargada de proveer de agua y saneamiento a la población salvadoreña, aseguró en una entrevista matutina el 7 de marzo que: “hoy por hoy, la línea base que hemos establecido junto con los datos de aseguramiento de calidad en el laboratorio de Medio Ambiente no indican ninguna presencia de metales pesados o de una posible contaminación per se de lo que está sucediendo”.

Esa declaración es falsa, de acuerdo con los hallazgos presentados en la “Evaluación de elementos tóxicos en el lago de Güija y sus afluentes ríos Angue, Ostúa y Cusmapa”, un estudio realizado por el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN) de El Salvador, entre mayo de 2012 y febrero de 2021.

El equipo técnico que realizó el estudio tomó muestras de diez puntos en donde entran a Güija los ríos Angue, Ostúa y Cusmapa. Los puntos incluyen el centro del lago de Güija, el lugar conocido como el Desagüe que es donde se une Güija con el río Lempa, y muestras de la bocatoma de Guajoyo, en las instalaciones de la Comisión Ejecutiva Hidroeléctrica del Río Lempa (CEL) en Metapán.

Captura de pantalla del estudio MARN.

En resumen, el agua del lago registra parámetros “fuera de norma para protección de vida acuática” de elementos como cianuros, cobre, cinc, níquel, mercurio, aluminio, plomo, arsénico y cadmio, advierte el documento del MARN. Además, de metales pesados y metaloides en el agua, los lodos o sedimentos del fondo del lago de Güija también presentan “fuera de norma para protección de vida acuática”: arsénico, cobre, plomo y cadmio.

La Asociación de Mujeres Ambientalistas de El Salvador, AMAES, ha monitoreado desde 2012 la calidad del agua del lago de Güija; al igual que el MARN, registra metales pesados y metaloides en el cuerpo de agua. Así lo explica la bióloga salvadoreña, Cidia Cortez, que lidera los monitoreos en los caseríos Cuevitas y Pita Floja, en Metapán. “La calidad de las aguas en la región (Ostúa-Güija) se mueve entre la entre lo bueno, lo muy bueno y lo malo”, añade.

Pese a la evidencia científica, Alemán insistió en la entrevista que ANDA tiene una “línea base” que le permite a la institución “monitorear”, “tomar acción” y “adelantarse al problema”; por el momento, “no encontramos ninguna sustancia fuera de lo común o que sobrepase cualquier valor admisible sobre la norma técnica salvadoreña”, añadió el funcionario. Esta no es la primera vez que un presidente de ANDA miente sobre la calidad del agua de El Salvador en la gestión del gobierno actual. En junio de 2019, Frederick Benítez, el antecesor de Rubén Alemán, mintió cuando dijo que el agua de ANDA se podía beber.

Los ríos Angue, Ostúa y Cusmapa nacen en Guatemala y en su camino arrastran contaminación hasta el Güija, cuyo territorio pertenece en un 74 % a El Salvador. En este cuerpo de agua hasta las tilapias están contaminadas; en 2019, la Universidad Autónoma de Santa Ana (UNASA) encontró especímenes de este pez con Escherichia coli y Coliformes totales, ambos indicadores de contaminación por heces.

El gobierno de Nayib Bukele se ha mantenido en silencio sobre las potenciales afectaciones de la explotación minera en Guatemala. La Planta Torogoz, antes Las Pavas, utiliza el agua que viene del lago de Güija, a través del río Lempa. Por lo que está en riesgo el abastecimiento del 40% de la población en 11 municipios del gran San Salvador, haciendo un total de 1.5 millones de salvadoreños.

Bluestone Resources se desliga de la contaminación

El 21 de diciembre de 2021, la empresa canadiense Bluestone Resources entregó al Ministerio de Medio Ambiente de Guatemala el nuevo estudio de impacto ambiental con el que pide modificar el permiso con vigencia de 25 años. Uno de los cambios principales es la metodología de explotación de oro y plata, que pasará de ser subterránea a cielo abierto. En el proceso para extraer 2.6 millones de onzas de oro y 10.6 millones de plata, la empresa usará ocho toneladas diarias de cianuro.

La planta de tratamiento de aguas termales de la mina Cerro Blanco tiene la capacidad de tratar 1,500 galones por minuto. Foto: Rodrigo Silva

Pese a no estar en etapa de explotación, desde 2011, la mina tiene permiso ambiental para descargar 1,500 galones por minuto de aguas termales que saca de la montaña Cerro Blanco y vierte en la quebrada El Tempisque, que finalmente llega al río Ostúa. El gerente ambiental de la mina, Santiago Correa, habló con MalaYerba, y dijo que aunque tienen el permiso solo descargan entre 200 a 300 galones por minutos diarios, pues hasta el momento “no hemos sacado ni un gramo de oro”, aseguró.

La minera también se desliga de la contaminación de Güija. Pues a juicio de Correa, el problema que tiene el lago se debe al fenómeno llamado “eutrofización”, que ocurre por acumulación de residuos orgánicos y “no se da por metales pesados, que es lo que podríamos nosotros, en el peor de los casos, estar vertiendo al lago, pero no lo estamos haciendo porque las estamos tratando (las aguas termales)”, añadió Correa.

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